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DÍA QUINTO

¡OH Amadísimo Redentor Nuestro!: Hoy queremos recordar tu santísima pasión meditando las palabras que el Profeta dijo acerca de Ti: “Miradlo cómo lo han dejado nuestros pecados, despreciado. Varón de dolores. Humillado, herido, traspasado, triturado por nuestros pecados. Su castigo nos salvó a nosotros. Por sus llagas fuimos curados. El ha cargado con todos nuestros pecados. Fue llevado al matadero como un manso cordero, sin protestar, sin abrir su boca. Le dieron a beber hiel y vinagre. Se repartieron sus vestidos. Traspasaron sus manos y sus pies y se pueden contar todos sus huesos”. Gracias te damos por el amor que inspiraste a tu Siervo José Gregorio hacia Ti y hacia todos los que sufren. Por tu intercesión te pedimos humildemente la gracia que estamos necesitando.

Amén.

 

Aquí se pide la gracia que se desea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

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