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DÍA PRIMERO

¡OH Padre Eterno, Dios Todopoderoso! Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias por todas las cualidades y virtudes que regalaste a tu Siervo José Gregorio, especialmente por su inmenso amor hacia los débiles, pobres y enfermos.  Tú nos has dicho: “Quien ayuda al pobre, ayuda Dios, y Dios le recompensará”.  Por eso nos atrevemos a pedir por medio de tu amado Siervo el favor que humildemente estamos recordándote en esta novena. 

Te lo pedimos por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

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Aquí se pide la gracia que se desea.

(Padre Nuestro y Ave María)

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